Feliz Cumpleaños
Estaba ya todo listo, los manteles puestos y dispuestos para celebrar tan preciado y único acontecimiento.
La casa adornada por completa, las guirnaldas y globos colgaban como cascadas en la pared y el cielo, de aquel hogar, que por ese momento parecía sagrado, y es que no todos los días se cumplían quince años en la prestigiosa familia Martínez, y menos tratándose del único hijo y por lo tanto el único heredero material, el fornido y gallardo Pedro, una persona demasiada tímida y reservada, con una personalidad muy singular, ya que nunca se sabia si se encontraba bien o mal, eso es lo que yo pude percibir.
Todo ya se encontraba listo para comenzar la fiesta, el ambiente era execrable.
Maria, madre de Pedro, nerviosa y entusiasmada a la vez, organizaba de manera inhumana los últimos detalles para que todo saliera a la perfección, no se habían visto en todo el día con Pedro, ya que estuvo ocupada al máximo organizando tan preciada primicia.
Mientras tanto Pablo, el padre de Pedro, se encontraba, para variar, en asuntos laborales, los que generalmente le agotaban gran parte de su tiempo y de su genio. Ni rasgos daba en el lugar, ni siquiera sabiendo de que el mejor regalo que le pudiera dar a su hijo era el estar con el, eso era lo que pude percibir de Pedro.
Pedro esperaba con ansias aquel momento, en el que soplaría las velas y cumpliría por fin sus quince años, ya que para el, las velas representaban la niñez que se ve desvanecida por el soplo frágil de la adolescencia, pero en fin, me pude dar cuenta de que Pedro solo quería cumplir quince para sentirse mas maduro y realizado, y quizás así poder llamar mas la atención de sus padres.
Poco a poco la gran casa de los Martínez se fue llenando con decenas y decenas de gente aristócrata y relevante, gente amiga de los padres de Pedro que eran infaltables en las fiestas llevadas a cabo en dicha familia. Pude percibir la incomodidad de Pedro frente a tanta gente desconocida para el.
Maria se encontraba exhausta por el ajetreo, pero seguía con su fin primordial que era brindar una buena atención a los invitados, es lo que me pude imaginar al ver su sonrisa, demacrada y fingida por el cansancio, recibiendo a los invitados.
A pesar de que la fiesta era para Pedro , se transformo en una total ceremonia en donde los adultos debatían sobre diversos temas de la actualidad, algo que a Pedro realmente no le interesaba, lo pude ver en su rostro cuando escuchaba a dos veteranos hombres debatiendo sobre política, Pedro al escucharlos se reía cínicamente, sin comprender.
La fiesta, o más bien, la ceremonia aristócrata continuaban, pude ver como Pedro se sumía nuevamente en su triste soledad indescriptible e incomprensible a ojos humano, soledad que se superaría si solo compartía con gente de su edad, con sus ideas y convicciones.
¿Como una persona que no carecía de recursos materiales podía estar así? Vi la cara de Pedro y encontré rápidamente la respuesta a esa pregunta, los fines materiales no suplen nuestras falencias espirituales y emocionales.
Llego tan anhelado momento, el de la cena, Pedro se sentó o mas bien, por lo que pude percibir, lo sentaron y lo hicieron soplar rápidamente las velas, para así no interrumpir una interesante conversación sobre el capitalismo que se estaba llevando a cabo en el grupo de aristócratas veteranos.
Toda la ansiedad, y el anhelo se desvanecieron en un mísero segundo, Pedro soplo las velas y se dirigió semi llorando hacia su habitación. Maria dijo que estaba emocionado por lo acaecido, estableciendo una analogía entre los quince años y su vida. Los invitados parecieron conformes con la refutación de Maria ante lo ocurrido, y prosiguieron conversando, pero ahora la conversación se centraba sobre el fracaso de los modelos comunistas en el mundo.
Pedro volvía a sumirse en la soledad de su triste realidad, que parecía ignoto para sus padres, ya que El solo reclamaba un poco de cariño y atención y no mil comodidades materiales fue así como Pedro cayo en una depresión instantánea que lo hizo sucumbir en un santiamén.
Por lo que pude ver, Pedro, al no sentirse importante entre sus padres, se preparaba a realizar lo peor, como es el atentar contra la vida.
Así como un verdadero ritual ceremonioso, Pedro lleno la tina de baño con agua helada y totalmente decidido con su propósito, tomo aquella radio que su padre, Pablo, le había traído de Paris para así justificar una semana de ausencia. Se metió desnudo con la radio en sus manos, como si esta fuera la única que lo entendiese en su acometido. El choc fue inmediato, por lo que pude ver en el rostro de Pedro un sentimiento de horro sostenido en la abyacta idea de convicción que parecía resistir a todo dolor físico.
Se sintió muy fuerte el ruido del choc mezclado con los gritos agonizantes que emitía Pedro, el que percibí yo y los invitados aristócratas de la sala. Todos los invitados corrieron al dormitorio de donde emergían los gritos y en esos estaba por supuesto Maria la preocupada y desesperada madre, pero ya era demasiado tarde, el cadáver de Pedro yacía dando saltos en el agua como si fuera un pez que se acaba de sacar del agua. Pude ver que Maria estallaba en mil pedazos, lloraba de manera indescriptible, además, vi que los invitados, asombrados por lo acaecido, corrían a socorrerla.
Tiempo después llego Pablo, el padre, quien al enterarse de lo ocurrido por medio de su desesperada esposa, soltó el esférico paquete el cual dio quince botes, por lo que pude ver se trataba de una pelota que Pablo le regalaría a Pedro por el día de su cumpleaños.
La familia Martínez se encontraba de luto. Volvían aparecer los mismos invitados de siempre, pero esta vez no se reunían para celebrar un nuevo ascenso de Pablo, sino que era para asistir al funeral de Pedro el hijo de Pablo.
Vi de que un grupo de aristócratas se acerca a Maria para darle el pésame y de pasada para pedirle un vaso de pisco para así “pasar las penas”.
Ese cumpleaños fue inolvidable, ya que para Pedro , los quince años no significaron el paso de su niñez a la adolescencia, sino mas bien, significo el paso de su niñez a la muerte, una muerte que quizás con un poco mas de atención y dedicación por parte de sus padres se podría haber evitado.
Pude notar de que todo parecía igual, una simple aristócrata ceremonia. Pablo, tuvo que retirarse del funeral por asuntos laborales de “exclusiva relevancia”, y los invitados volvieron a dialogar en este caso, el tema seleccionado fue la psicosis colectiva que pudo llevar a Pedro a cometer tal desagravio.
Pude ver de que Maria se levantaba de su asiento, hostigada por sus particulares invitados, y que comenzaba a atender las necesidades de los aristócratas, los cuales fueron dirigidos por esta misma hacia la sala, en donde se desarrollo una conversación mas fluida sobre la vida y obra de Pedro.
Me acerque y vi el ataúd, nuevamente abandonado, con la mayoría de los invitados en la sala, y vi la cara de Pedro, parecía encontrarse en un sueño placentero pero todavía con algo de desconsuelo, un sueño que solo se obtiene al cumplir los quince años y al descansar por fin y obtener así la tan anhelada paz que solo se obtiene por medio de la muerte, o quizá no, ya que mi historia fue idéntica a la de Pedro y todavía me encuentro soportando las penurias de este insensible y materialista mundo, que ni siquiera mi muerte pudo superar.
“En un mundo tan materialista e inhumano
Como es el nuestro, nunca esta de mas
Querer y pregonar al resto”
La casa adornada por completa, las guirnaldas y globos colgaban como cascadas en la pared y el cielo, de aquel hogar, que por ese momento parecía sagrado, y es que no todos los días se cumplían quince años en la prestigiosa familia Martínez, y menos tratándose del único hijo y por lo tanto el único heredero material, el fornido y gallardo Pedro, una persona demasiada tímida y reservada, con una personalidad muy singular, ya que nunca se sabia si se encontraba bien o mal, eso es lo que yo pude percibir.
Todo ya se encontraba listo para comenzar la fiesta, el ambiente era execrable.
Maria, madre de Pedro, nerviosa y entusiasmada a la vez, organizaba de manera inhumana los últimos detalles para que todo saliera a la perfección, no se habían visto en todo el día con Pedro, ya que estuvo ocupada al máximo organizando tan preciada primicia.
Mientras tanto Pablo, el padre de Pedro, se encontraba, para variar, en asuntos laborales, los que generalmente le agotaban gran parte de su tiempo y de su genio. Ni rasgos daba en el lugar, ni siquiera sabiendo de que el mejor regalo que le pudiera dar a su hijo era el estar con el, eso era lo que pude percibir de Pedro.
Pedro esperaba con ansias aquel momento, en el que soplaría las velas y cumpliría por fin sus quince años, ya que para el, las velas representaban la niñez que se ve desvanecida por el soplo frágil de la adolescencia, pero en fin, me pude dar cuenta de que Pedro solo quería cumplir quince para sentirse mas maduro y realizado, y quizás así poder llamar mas la atención de sus padres.
Poco a poco la gran casa de los Martínez se fue llenando con decenas y decenas de gente aristócrata y relevante, gente amiga de los padres de Pedro que eran infaltables en las fiestas llevadas a cabo en dicha familia. Pude percibir la incomodidad de Pedro frente a tanta gente desconocida para el.
Maria se encontraba exhausta por el ajetreo, pero seguía con su fin primordial que era brindar una buena atención a los invitados, es lo que me pude imaginar al ver su sonrisa, demacrada y fingida por el cansancio, recibiendo a los invitados.
A pesar de que la fiesta era para Pedro , se transformo en una total ceremonia en donde los adultos debatían sobre diversos temas de la actualidad, algo que a Pedro realmente no le interesaba, lo pude ver en su rostro cuando escuchaba a dos veteranos hombres debatiendo sobre política, Pedro al escucharlos se reía cínicamente, sin comprender.
La fiesta, o más bien, la ceremonia aristócrata continuaban, pude ver como Pedro se sumía nuevamente en su triste soledad indescriptible e incomprensible a ojos humano, soledad que se superaría si solo compartía con gente de su edad, con sus ideas y convicciones.
¿Como una persona que no carecía de recursos materiales podía estar así? Vi la cara de Pedro y encontré rápidamente la respuesta a esa pregunta, los fines materiales no suplen nuestras falencias espirituales y emocionales.
Llego tan anhelado momento, el de la cena, Pedro se sentó o mas bien, por lo que pude percibir, lo sentaron y lo hicieron soplar rápidamente las velas, para así no interrumpir una interesante conversación sobre el capitalismo que se estaba llevando a cabo en el grupo de aristócratas veteranos.
Toda la ansiedad, y el anhelo se desvanecieron en un mísero segundo, Pedro soplo las velas y se dirigió semi llorando hacia su habitación. Maria dijo que estaba emocionado por lo acaecido, estableciendo una analogía entre los quince años y su vida. Los invitados parecieron conformes con la refutación de Maria ante lo ocurrido, y prosiguieron conversando, pero ahora la conversación se centraba sobre el fracaso de los modelos comunistas en el mundo.
Pedro volvía a sumirse en la soledad de su triste realidad, que parecía ignoto para sus padres, ya que El solo reclamaba un poco de cariño y atención y no mil comodidades materiales fue así como Pedro cayo en una depresión instantánea que lo hizo sucumbir en un santiamén.
Por lo que pude ver, Pedro, al no sentirse importante entre sus padres, se preparaba a realizar lo peor, como es el atentar contra la vida.
Así como un verdadero ritual ceremonioso, Pedro lleno la tina de baño con agua helada y totalmente decidido con su propósito, tomo aquella radio que su padre, Pablo, le había traído de Paris para así justificar una semana de ausencia. Se metió desnudo con la radio en sus manos, como si esta fuera la única que lo entendiese en su acometido. El choc fue inmediato, por lo que pude ver en el rostro de Pedro un sentimiento de horro sostenido en la abyacta idea de convicción que parecía resistir a todo dolor físico.
Se sintió muy fuerte el ruido del choc mezclado con los gritos agonizantes que emitía Pedro, el que percibí yo y los invitados aristócratas de la sala. Todos los invitados corrieron al dormitorio de donde emergían los gritos y en esos estaba por supuesto Maria la preocupada y desesperada madre, pero ya era demasiado tarde, el cadáver de Pedro yacía dando saltos en el agua como si fuera un pez que se acaba de sacar del agua. Pude ver que Maria estallaba en mil pedazos, lloraba de manera indescriptible, además, vi que los invitados, asombrados por lo acaecido, corrían a socorrerla.
Tiempo después llego Pablo, el padre, quien al enterarse de lo ocurrido por medio de su desesperada esposa, soltó el esférico paquete el cual dio quince botes, por lo que pude ver se trataba de una pelota que Pablo le regalaría a Pedro por el día de su cumpleaños.
La familia Martínez se encontraba de luto. Volvían aparecer los mismos invitados de siempre, pero esta vez no se reunían para celebrar un nuevo ascenso de Pablo, sino que era para asistir al funeral de Pedro el hijo de Pablo.
Vi de que un grupo de aristócratas se acerca a Maria para darle el pésame y de pasada para pedirle un vaso de pisco para así “pasar las penas”.
Ese cumpleaños fue inolvidable, ya que para Pedro , los quince años no significaron el paso de su niñez a la adolescencia, sino mas bien, significo el paso de su niñez a la muerte, una muerte que quizás con un poco mas de atención y dedicación por parte de sus padres se podría haber evitado.
Pude notar de que todo parecía igual, una simple aristócrata ceremonia. Pablo, tuvo que retirarse del funeral por asuntos laborales de “exclusiva relevancia”, y los invitados volvieron a dialogar en este caso, el tema seleccionado fue la psicosis colectiva que pudo llevar a Pedro a cometer tal desagravio.
Pude ver de que Maria se levantaba de su asiento, hostigada por sus particulares invitados, y que comenzaba a atender las necesidades de los aristócratas, los cuales fueron dirigidos por esta misma hacia la sala, en donde se desarrollo una conversación mas fluida sobre la vida y obra de Pedro.
Me acerque y vi el ataúd, nuevamente abandonado, con la mayoría de los invitados en la sala, y vi la cara de Pedro, parecía encontrarse en un sueño placentero pero todavía con algo de desconsuelo, un sueño que solo se obtiene al cumplir los quince años y al descansar por fin y obtener así la tan anhelada paz que solo se obtiene por medio de la muerte, o quizá no, ya que mi historia fue idéntica a la de Pedro y todavía me encuentro soportando las penurias de este insensible y materialista mundo, que ni siquiera mi muerte pudo superar.
“En un mundo tan materialista e inhumano
Como es el nuestro, nunca esta de mas
Querer y pregonar al resto”